Discurso del Señor Ahmed OUYAHIA, Primer Ministro

en el encuentro de los Operadores Económicos argelinos y españoles

Argel, 3 de abril de 2018

 

Excelencia, Señor Presidente del Gobierno,

Excelencias, Señoras y Señores miembros de las dos delegaciones,

Señoras y Señores Operadores económicos de los dos países,

 

En nombre del Gobierno argelino y en el mío propio, deseo la bienvenida a los operadores económicos españoles aquí presentes, al tiempo que saludo a los operadores de mi país que participan en este encuentro.

Este Foro de negocios argelino-español está recibiendo mucha atención en nuestros dos países ya que nuestros dos pueblos mantienen unos vínculos seculares de amistad y sin contenciosos, y que nuestros dos Estados, bajo la dirección de Su Excelencia, el Presidente Abdelaziz Bouteflika, y de Su Majestad el Rey de España, codificaron el carácter privilegiado de las relaciones mediante el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación, firmado en octubre de 2002.

Nuestros dos Gobiernos trabajan juntos con miras a establecer el marco apropiado para esta relación ejemplar que queremos construir. Nuestros sucesivos encuentros de Alto Nivel, así como las distintas comisiones sectoriales que compartimos nos han permitido concluir 50 acuerdos bilaterales en la casi totalidad de los sectores.

Nuestros intercambios comerciales también son sustanciales, pese al retroceso de su volumen, España es el quinto proveedor y tercer cliente de Argelia.

Excelencias, Señoras y Señores,

Las relaciones políticas, la cooperación y los intercambios comerciales entre Argelia y España nos brindan grandes motivos de satisfacción, lo que, desgraciadamente, aún no es el caso en lo que a inversiones se refiere. 

En efecto, fuera del sector de los hidrocarburos, la presencia económica española en Argelia sigue siendo modesta, con únicamente 47 partenariados, concluidos en 15 años, por un importe inferior a dos mil millones de euros.

Ciertamente, hemos registrado también la llegada de 500 empresas españolas desde el año 2000, pero estaban aquí para unos contratos de construcción y de hecho se fueron una vez que acabaron su obra. 

No obstante, Argelia es un mercado de más de 40 millones de consumidores, es un país en construcción que realiza un crecimiento de más de 3% fuera de los hidrocarburos, un país rico de jóvenes formados que constituyen una fuerza de trabajo de calidad, un país cuyo nivel de salarios, coste energético y ventajas fiscales en materia de inversión son tantos factores atractivos.

Se añade a todo esto, en lo que concierne a los operadores económicos españoles, las ventajas de proximidad geográfica y la existencia de numerosas conexiones marítimas y aéreas.

En cuanto a las críticas obsoletas sobre el medio de los negocios en Argelia, quisiera subrayar que ello no ha impedido la llegada de centenares de inversores que han venido de otras regiones y que están prosperando en mi país, adelantándose así a sus competidores.

Hago ante ustedes con franqueza este balance de nuestras relaciones de negocios, porque es el lenguaje que corresponde, desde mi punto de vista, a unos socios muy cercanos y a los amigos que somos, socios y amigos que tienen el deber de esforzarse más, por su interés mutuo, y con ventajas recíprocas.

Debo decirles esto aunque Argelia está atravesando un período difícil económicamente a causa de la caída de los precios de los hidrocarburos que han afectado gravemente su balanza de pagos.

Ante esta situación, el Gobierno argelino, que está decidido a preservar la dinámica de crecimiento económico y de desarrollo social y cultural, ha tomado unas medidas que se imponían, especialmente unas disposiciones transitorias de protección en materia de comercio exterior.      

Sabemos que estas medidas pesarán transitoriamente sobre las exportaciones de nuestros proveedores tradicionales, y deseamos que sean comprensivos.

Al mismo tiempo, estas medidas de protección comercial son nuevos alicientes para invertir en Argelia donde las oportunidades son múltiples y el saber hacer de las empresas españolas también es variado, incluso en unos campos aún sin explorar entre nuestros dos países, tales como la gestión de las infraestructuras turísticas o el desarrollo de las energías solares y eólicas.

España podría compensar así las pérdidas de ingresos comerciales mediante los dividendos que repatriarán sus empresas que se comprometan en Argelia. Al mismo tiempo Argelia podría consolidar su dinámica de crecimiento y de diversificación de su economía, con el concurso de las empresas de su país amigo.

Es con esta nota de esperanza por el partenariado económico entre Argelia y España con que acabo mi breve intervención, deseando pleno éxito a su encuentro y a los trabajos del mismo.